Creó un estilo único a partir de la combinación del tradicional arte de Japón, con el animé y el Pop Art. Sus obras también pueden verse en zapatillas, botellas, tazas y otros productos de uso cotidiano.

La fascinación que han generado estos guerreros entre los amantes de la cultura japonesa. Las novelas de Miyamoto Musashi, Yamamoto Tsenetomo, Koda Rohan, Mori Ogai, Yasushi Inoue, Eiji Yoshikawa, Fubo Hayashi, Shusaku Endo y Ihara Saikaku.
Creó un estilo único a partir de la combinación del tradicional arte de Japón, con el animé y el Pop Art. Sus obras también pueden verse en zapatillas, botellas, tazas y otros productos de uso cotidiano.
En febrero publicará su nueva novela. El único detalle que trascendió es que será un libro extenso, "más largo que 'Kafka en la orilla', pero más corto que "1Q84", según adelantó el escritor japonés.
La franquicia se llama Book and Bed Tokyo y acaba de abrir su segundo albergue en la ciudad de Kioto. Los fanáticos de la lectura se instalan en camas dispuestas en medio de estantes colmados por 5000 libros.
El premio Oscar a su película “La separación” fue celebrado por millones de iraníes en 2012. Y ahora va por más, su último filme "The Salesman" fue elegida para volver a competir por la estatuilla de Hollywood en 2017.
El personaje intenta concientizar a la sociedad sobre la violencia de género. Su segundo libro trata el tema de los ataques con ácido, un drama que afecta a millones de mujeres en la tierra de Gandhi.
Entre las novelas asiáticas que se traducen a idiomas occidentales, se destacan las obras de autores chinos, según las estadísticas del sitio especializado Novelupdates.com
En su maravilloso libro “Soy un gato”, el escritor japonés dedica una desopilante descripción a uno de los juegos más tradicionales de Asia. “Es un cachivache de lo más extraño”, empieza.
“¿Dónde está el dios que adoráis?. Me respondieron que estaba en el cielo como Chukwu. Entonces les pregunté quién era aquel al que habían dado muerte, el que había colgado en el palo de madera fuera de la misión. Me explicaron que era el hijo, pero que padre e hijo eran iguales. Fue entonces cuando me di cuenta de que el hombre blanco estaba loco”
(fragmento de la novela “La flor púrpura”)